En Varsovia el tiempo no nos acompañó vinimos en búsqueda del verano pero nos recibió fresco y muy lluvioso. Así y todo recorrimos la ciudad utilizando el boleto de bus "eterno" que nos permitió movernos por toda la ciudad y alrededores cuando tuvimos que ir al aeropuerto para seguir reclamando por maletas que no llegaron. la ciudad de Varsovia fue reconstruida luego de la Segunda Guerra Mundial que quedó en ruinas por lo tanto es una ciudad moderna, con grandes avenidas y parques, muy buena circulación del tránsito, ya que en la mayoría de las avenidas hay pasos peatonales subterráneos.
El 160 nos llevó al palacio Wilanow , en un puestito compramos deliciosas cerezas que nos fuimos comiendo por el camino, el palacio como todos es el reino de la ostentación pero los jardines que lo rodean son preciosos. Como es domingo en las iglesias hay mucha gente en misa, los polacos son muy católicos y después del Holocausto el 90% de la población es católica. Volvimos al centro de la ciudad vieja, que fue reconstruida en base a documentos y pinturas respetando cada detalle de la ciudad original, almorzamos en la lechería que se utilizaron durante el comunismo para dar de comer a la población, ricos pieroguis. Volvimos a hacer una rica picadita en el depto.
Lunes.
Llueve y llueve y caminamos y caminamos otra parte del centro histórico, la catedral, la iglesia ortodoxa e intentamos encontrar un relicto del muro del gueto que no lo hallamos y nos mojamos íntegros. Tuvimos qué entrar a un centro comercial a comprarnos cosas ya que sin valija y la poca ropa que tenemos mojada es imposible de seguir. Llueve tanto que tenemos que comer espantosamente en el Mc Donalds .
Tomamos el tren de Varsovia
a Cracovia y caminando llegamos al hotel que habíamos contratado, primer
inconveniente el depto queda en un cuarto piso (más parecidos a seis) por
escaleras, luego de la protesta nos dicen que tienen otro pero fuera del centro
histórico, 10 minutos andando, fuimos
para ver donde quedaba, grave error con las pertenencias, acarreamos de ida y
de vuelta ya que los diez minutos eran muchos más y quedaba a trasmano, así que
nos quedamos en el de la escalera que después de la segunda vez no nos pareció
tanto. La ubicación perfecta. La ciudad es preciosa, pequeña de una dimensión
humana que permite recorrerla toda a pié. Almorzamos comida típica polaca en el
restaurante al que volveríamos todos los días, ya que en Cracovia no hay
restaurantes típicos. Es una ciudad con 200000 estudiantes, por lo tanto
abundan las comidas rápidas o self-service. Hoy el partido de Argentina-Suiza
nos llevó una parte de la tarde, no. Importa, Felices!! Recorremos el casco
antiguo de noche. Y nos comemos una pizza en una tratoria italiana al lado
del departamento.
Miércoles
Salimos a recorrer y nos
encontramos en la puerta de la Iglesia de Santa Ana con un tour a pié gratuito,
nos toca un guía muy simpático y nos va contando la historia de Polonia y de
Cracovia y recorremos ya guiados el resto de Cracovia. A las dos de la tarde
partimos en una excursión a las minas de sal de Wieliczka, llueve. Las minas
son majestuosas, bajamos 126 metros por unas escaleras eternas, todo el
interior tiene distintas galerías hechas con sal esculpida o utilizada para
lámparas, una excursión muy interesante,
muy bien guiada por una mina que parecía de la Gestapo pero era agradable. La primera
guía no me había dado mi ticket y Adri compró un billete nuevo, así que a la
vuelta fuimos a protestar, mañana le devolverán el dinero. A la noche nueva
cena en el restorante polaco ya con
invitación de vodka de por medio. Llegamos a casa Bea perdió la cámara. Dicen
que las maletas aparecieron y que mañana las traerán a Cracovia.
Jueves
Rita amanece descompuesta,
se queda en casa hasta el mediodía que vamos a Aushwitz nosotros vamos a
recorrer la plaza Szczepanski , fotos, fotos y fotos. Vamos a la catedral y al
barrio judío que tiene una movida muy bohemia, con café cintos y lugares para
comer y beber.
Vamos a la estación y
contratamos a un señor que nos ofreció para ir al campo y cansados de dar
vueltas aceptamos. Que se puede decir de Aushwitz , el horror, lo que no debe
ser lo que no tiene perdón. Sin palabras.
Los astros se alinearon, a
Adri le devolvieron el dinero y la cámara de Bea que se le había caído en el
micro y llegamos al hotel y estaban las maletas!!!!
Camarote pequeño, para seis
persona s y ahora con todas las maletas, luego de contorciones y pesas las
acomodamos, dormimos cada uno con una experiencia distintas, que frío, calor,
ruidos pero todos descansamos.
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