Para que todo tenga su correlato geográfico en mi vida, me toca la gracia de estar en Nueva York al tiempo que llega el huracán Sandy. Aunque a algunos les cueste creerlo, me emocionó estar ahí, amo los fenómenos naturales y sentí que era parte de él. Por supuesto que es lamentable que trae pérdida de vidas y desastres económicos, pero el fenómeno es alucinante.
También me quedé sin luz y sin agua, pero eso ya lo olvidé y lo del huracán no me olvidaré jamás.
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